28 de octubre de 2020

La bajante podría superponerse con el ciclo reproductivo de los peces del Paraná.

El Instituto de Ictiología del Nordeste, en base al último informe del Instituto Nacional del Agua que señala que las perspectivas climáticas no reflejan que la actual bajante del río Paraná se revierta al menos en el próximo trimestre. Por ello, desde el Instituto, explicaron cómo podría incidir la continuidad del estiaje sobre el ciclo reproductivo de las principales especies, que se produce en la temporada de primavera-verano. Ante esto indican que mientras tanto se requiere responsabilidad ciudadana en el cuidado del recurso que se encuentra vulnerable.

De acuerdo al último informe del Instituto Nacional del Agua, no existen indicadores que prevean una mejora en el caudal del río Paraná en los próximos tres meses, que permitan revertir la actual bajante histórica del río, la más baja de los últimos 50 años.

En el caso del río Paraná en Brasil se espera que en los próximos meses en la alta cuenca persista la condición de caudales inferiores a los normales, con baja probabilidad de una recuperación sensible.

En tanto, en el tramo argentino del río persiste la marcada situación de estiaje en los cursos que aportan al río Paraná, lo que no permite aliviar la persistencia de bajos caudales desde las altas cuencas. La tendencia climática regional indica que no se debe esperar una recuperación sensible en el trimestre de interés.

Actualmente el recurso íctico está vulnerable por las aguas bajas, pero aún no puede considerarse que esté afectando a la reproducción de los peces del río Paraná.

El proceso de bajante, de mantenerse, podría incidir sobre el ciclo reproductivo de los peces, dijo que se sabe muy poco de cómo afectan estos eventos a los peces. “Conocemos como benefician las crecientes a los ciclos de las especies migradoras y entonces suponemos que el efecto contrario puede traer complicaciones, sobre todo si esta condición hidrológica se extiende por más tiempo y abarca los meses de primavera-verano comprometiendo la reproducción”.

“Las bajantes son procesos naturales, que antes de la década del 70 fueron mucho más frecuentes que ahora, y los peces evolucionaron durante muchos años con esas variaciones hidrológicas”, detalló.

Las especias más afectadas son las migradoras ya que son las más dependientes del régimen hidrológico para el éxito reproductivo. “En ciclos secos el reclutamiento es muy pobre, por el contrario en años de inundaciones ocurridas durante primavera y verano, y sostenida por suficiente tiempo produce cohortes exitosas”, dijo.

Respecto a los factores que participan en la reproducción de los peces de la cuenca del Paraná aseveró que si se considera solamente las especies de importancia económica y pesquera, los factores más determinantes son el fotoperiodo, la temperatura y los aumentos de caudal. “Para lograr que las hembras desoven deben darse los factores antes mencionados, ya que el estímulo de las crecientes desencadenan los desoves de las especies migradoras”, agregó.

“Si el nivel aumenta de tal manera que el agua ingresa al valle de inundación por un tiempo suficiente como para que los alevines se críen, alimenten y crezcan, el reclutamiento será muy bueno.

Las pautas de manejo que dispusieron las provincias de Chaco y Corrientes referidas a la veda como medida precautoria para cuidar los recursos ícticos. “Existen diferentes formas de vedar los recursos, puede ser una veda total de todas las modalidades de pesca o implementar la pesca con devolución hasta que el río vuelva a alturas normales”.

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