24 de octubre de 2020

Reconversión en pandemia: la verdulería, una alternativa que se multiplica en medio de la crisis por coronavirus.

Las dificultades financieras que trajo la implementación del aislamiento social, preventivo y obligatorio para combatir a la COVID-19 fueron moneda corriente en miles de chaqueños, que se tuvieron que reconvertir para poder subsistir. La paralización de sectores no esenciales provocó que muchas empresas y pequeños comercios no hayan podido generar ingresos en más de tres meses y tengan que tomar la difícil decisión de cambiar de rubro, apostando principalmente a la venta minorista de frutas y verduras.

Muchos pequeños empresarios realizaron radicales reconversiones en sus emprendimientos y decidieron centrar el poco resto que le quedaba para montar una verdulería. Este fue el caso de un muy bien instalado gimnasio de CrossFit en avenida 9 de Julio y Calle 6, que hasta antes de la pandemia contaba con cientos de alumnos que diariamente colmaban las instalaciones en varios turnos disponibles. Hoy la crisis les jugó una mala pasada y lejos de rendirse, los propietarios del lugar montaron un variado puesto de venta de frutas y verduras que es muy recurrido por los vecinos de la zona.

Lo mismo ocurrió con una histórica casa de venta de escapes del automotor en avenida 9 de Julio y Calle 15, “Escapes 9 de Julio”, que también optó por reforzar la economía de la empresa con una improvisada verdulería en la vereda del comercio. “La poca circulación de personas repercutió en nuestras ventas y como somos gente trabajadora, decidimos implementar esta alternativa para poder llegar a fin de mes”, explicó unos de los propietarios.

Casos como este se repiten a lo largo y ancho de Resistencia, donde rendirse ante la emergencia de coronavirus no es una alternativa, más teniendo como objetivo mantener el sustento de muchas familias que por la cuarentena no pueden trabajar normalmente.

Macarena Aquino, de Barranqueras, también decidió montar su verdulería para tener un respiro económico.

El boom de las verdulerías no es algo exclusivo para los comercios en crisis que no pudieron trabajar durante la cuarentena. Cientos de familias que dependen del trabajo informal o que no pueden salir a la calle a realizar changas y poder dar de comer a sus hijos, también apostaron a la verdulería para sobrellevar la emergencia. Utilizando los pocos ahorros que quedaban o simplemente recurriendo a préstamos de algún familiar, muchos chaqueños iniciaron su experiencia en la venta de productos frutihortícolas en medio de la pandemia.

Este es el caso de Macarena Aquino, una joven del barrio Loma Negra de Barranqueras que comenzó con su pequeño emprendimiento en la vereda de su casa para poder llegar a fin de mes y darle lo necesario a su pequeño hijo. Imposibilitada de poder a buscar trabajo en medio del aislamiento, junto a su pareja decidieron montar, orgullosos, el puesto de venta en la vereda de su casa y comenzaron a comercializar solo algunas hortalizas. “Tuvimos la suerte de que familiares nos brindaron su apoyo y comenzamos vendiendo apenas unos pocos cajones. Hoy gracias a Dios la ventas siguen creciendo y apostamos a reinvertir para ampliar la variedad de productos”, explicó Macarena.

Y «como soñar no cuesta nada», la joven aseguró que seguirán a futuro con este emprendimiento familiar luego de la pandemia, ya que lograron ganarse la clientela del barrio gracias al esfuerzo diario y las ganas de salir adelante. “Creo que no hay mal que por bien no venga, ya que comenzamos esto porque realmente estábamos en una situación difícil. Pero ahora decidimos continuar y reinvertir de a poco para tener más mercadería y quién dice que no, a lo mejor, poder construir un pequeño local para no tener que estar vendiendo en la vereda”, concluyó Aquino.

En toda la ciudad se repiten las verdulerías improvisadas para poder afrontar la pandemia la crisis generada por la cuarentena.

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