28 de octubre de 2020

El Yaguareté en peligro crítico de extinción, la categoría más elevada: todos los esfuerzos para su conservación.

El yaguareté es una especie que, en Argentina y específicamente en la región chaqueña, está en peligro crítico de extinción, la categoría más elevada dentro de los riesgos que corren distintos animales silvestres en la naturaleza. “Necesita refugio, o sea bosques en buen estado y presas adentro, y que además no lo cacen. Hay un montón de acciones a fortalecer y entre ellas una es la investigación y la educación ambiental”, subraya la doctora en Biología Verónica Quiroga, investigadora del Conicet y coordinadora del Proyecto Yaguareté.

En diálogo con Radio Provincia, la especialista explicó que, con el Proyecto Yaguareté, el trabajo no sólo se limita a El Impenetrable, sino además está presente en gran parte de la región chaqueña que incluye a Formosa y norte de Santiago del Estero. «Trabajamos para determinar dónde está la especie», precisó. 

Con respecto a los riesgos de extinción, si bien el puma y el yaguareté son dos especies en riesgo, Quiroga explicó que el puma está en mejor situación según se consideren distintas partes del país. «En la región chaqueña, el puma está en densidades bastante bajas en comparación a otros sitios de Argentina. En esta región se lo caza mucho por el problema de predación a las cabras. Los pobladores lo cazan para evitar ese conflicto», comentó. 

Comparando ambas especies, explicó que el yaguareté está categorizado en Argentina y en la región chaqueña en peligro crítico de extinción, la categoría más elevada de peligro de extinción; en cambio el puma está categorizado como vulnerable, la categoría más baja. «El yaguareté tiene menos capacidad de adaptación a los disturbios humanos y a la cacería, en cambio el puma se las rebusca mejor», contrastó. 

La bióloga consideró que la educación y difusión son aspectos centrales a fortalecer en la región chaqueña. «Todavía hay mucho desconocimiento con respecto a la importancia de la especie. Hay gente que vive bien dentro de El Impenetrable que no sabe que está prohibido cazarlo o por qué es tan importante», resaltó. 

También consideró clave «frenar la cacería con más controles y vigilancia en la zona, y más presencia de guardaparques en áreas protegidas”. “También necesitamos que en la región chaqueña no se tale un quebracho más para que las superficies de bosques, que son bastantes, sigan en pie. El yaguareté necesita refugio, o sea bosques en buen estado y presas adentro, y que además no lo cacen. Hay un montón de acciones a fortalecer y entre ellas una es la investigación y la educación ambiental, además de muchas cuestiones de gestión y manejo que dependen de los gobiernos», señaló. 

Quiroga recordó que históricamente al yaguareté se lo cazó por la piel. «En la década de los ’80 hablábamos de más de 2000 cueros que salían oficialmente desde el Puerto de Buenos Aires. La primera gran exterminación de la especie fue con la venta de cueros y se sumó la deforestación. Antes, el yaguareté llegaba hasta el norte de la Patagonia. Por esa destrucción del hábitat desde el sur hacia el norte, lo corrió hacia el norte junto con la cacería por la venta de pieles y también por represalias por predación del ganado», expuso. 

Falsas creencias

Así, la especialista habló también de «una falsa creencia de que el yaguareté se puede comer a una persona». «En realidad los casos conocidos de ataque de yaguareté a personas en el mundo se pueden contar con los dedos y tienen que ver con situaciones donde fue agredido, lo quisieron cazar o le tocaron la presa, y se defendió”, subrayó.

“A pesar de su fama de feroz, es una especie tranquila y siempre que pueda esquivará a las personas y se irá. También es una especie curiosa, que se queda mirando a la persona desde una distancia prudencial. Te investiga porque se sabe predador tope. Pero en general ante algún ruido se va. Tiene una falsa fama de come-personas que no es real y eso no ha ayudado a frenar la cacería», indicó la bióloga. 

Otro punto que marcó es la cacería por trofeos. «Hace 3 años fue cazado un yaguareté como trofeo, cuando apareció una cabeza en Barranqueras. Todavía en ciudades grandes la gente paga a algún baqueano por cazar un yaguareté por el trofeo, lo que es nefasto en estos tiempos», lamentó. 

«El yaguareté es una especie paragua. Cuando él está presente en el bosque, quiere decir que el resto del ecosistema está sano. Hace un efecto de protección del resto del ambiente, para que él esté sano. Desde el momento en que se empieza a extinguir, que es lo que pasa en la región chaqueña, se desequilibra todo, aumentan otras presas de menor tamaño que, al no tener su predador, descontrolan sus poblaciones. Eso tiene un efecto en cadena hacia abajo. Por eso son importantes los predadores tope para mantener el equilibrio», resaltó. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *