13 de abril de 2021

Zulemita Menem, tras recuperar el anillo: «Voy a estar agradecida toda la vida a la familia» del enfermero

La hija del expresidente aseguró que va a cumplir con el compromiso de recompensar económicamente a quienes le permitieron recuperar la pieza de oro y ónix, en este caso a la tía y madre del enfermero y a un primo, que es efectivo de la Policía Federal.

Zulemita Menem, la hija del expresidente Carlos Menem, dijo este viernes que va a estar «agradecida toda la vida» a la familia del enfermero por haberle restituido el anillo que pertenecía a su padre, fallecido el 14 de febrero último a los 90 años.

Además, aseguró que va a cumplir con el compromiso que asumió de recompensar económicamente a quienes le permitieron recuperar esa pieza de oro y ónix, en este caso a la tía y madre del enfermero y a un primo, que es efectivo de la Policía Federal.

«Me comprometí a ello y lo voy a cumplir. Hay que empezar por la persona que trajo la información, no como personal policial sino como primo de esa persona (el enfermero), quien aportó el primer dato. Era primo y casualmente policía», detalló.

Al retirarse de los tribunales porteños con el anillo de su padre colocado en uno de sus dedos, Zulemita dijo sobre el acusado: «No soy quien para juzgar a nadie, ojalá no lo vuelva a repetir porque es un chico joven y tiene toda la vida por delante».

La hija del expresidente dijo que espera «agradecerles personalmente» y «darles los que les corresponde» a los familiares y consideró que «hay una mamá que debe haber pasado un momento muy doloroso y lo importante es que tuvo el coraje de hacerlo y estos son los gestos que hay que destacar».

El anillo

Sobre el anillo, Zulemita contó la historia: «Mis abuelos cuando vinieron de Siria le regalaron a cada uno de sus hijos un anillo igual. Mi papá lo perdió y en un momento estaba muy triste, por lo que yo le pedí el anillo a mi tío Eduardo, que era igual, y le hice como una replica, a la que le fui poniendo el nombre de sus hijos».

«Se lo regalé a papá en ese momento y nunca se lo sacó. Era como su talismán, una cosa que él sentía mucho, sobre todo porque yo me había ocupado de hacerle la réplica. Mi papá era muy apegado a las cosas emocionales y afectivas», concluyó.

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