17 de abril de 2021

Michael Douglas contó que empezó a perder la memoria a corto plazo

Michael Douglas se hace mayor, una obviedad de la que él mismo ha hablado en una entrevista en ARRP Magazine: “A lo largo de la pandemia, en la que he pasado mucho más tiempo haciendo básicamente nada en el sofá, me ha sorprendido la cantidad de energía que he perdido. Y mi memoria a largo plazo está bien, pero a corto plazo… no tanto. Lo estoy investigando”, ha desvelado. El actor confiesa que se ha visto sorprendido por este efecto y que al principio pensó que podía deberse a sus excesos pasados, especialmente con la marihuana, pero afirma haber consultado a varios amigos suyos que fumaban mucho más que él cuando eran más jóvenes y ha terminado por darse cuenta que su problema es otro.

En la íntima entrevista descubre otras muchas cosas sobre su vida cotidiana, sobre su infancia, sobre su papel como hijo y como padre. Por ejemplo recuerda que la gente está equivocada con el concepto de que él pertenece a eso que se llama realeza del mundo del espectáculo: “Aprecio la relación que tuve con mi padre, pero cuando yo era joven, él era un actor ocupado y yo aún no había triunfado”. Por eso él, conocedor de que el mundo del cine es tan agradecido como ingrato con los actores, decidió no depender solo de la actuación y se creó una carrera detrás de la cámara como productor, invirtiendo en películas como Alguién voló sobre el nido del cuco o El síndrome de China.

En la personal entrevista también desvela que es adicto a las noticias y tiene don de gentes. Y reflexiona sobre la pandemia encantado de poder abandonar el sofá después de haberse vacunado. A su juicio ha sido una temporada sedentaria y después de ella está ansioso por volver a viajar, trabajar, abrazar a sus amigos y seguir aprendiendo. Douglas dice: “Con la madurez, no te sientes necesariamente muy diferente de lo que sentías cuando eras más joven. Ahora simplemente busco la alegría de un buen momento”.

Tampoco evita hablar sobre la paternidad. Padre de tres hijos, Cameron, de 42 años, fruto de su primer matrimonio con Diandra Luker, y Dylan y Carys, de 20 y 17, a los que tuvo con su actual esposa, la actriz Catherine Zeta-Jones, afirma que aún le sorprende “el esfuerzo que supone ser padre”. Y añade: “Hay que aprender a tener paciencia. Los actores tendemos a ser un poco narcisistas. Ahora soy el orgulloso abuelo de dos nietos Lua, de 3 años, y Ryder, de 3 meses, de mi hijo mayor, Cameron. Me hace reír cuando lo veo con sus hijos. Él y yo tuvimos nuestros problemas cuando él estaba creciendo, y es como ‘ahora ves lo que es ser padre’.

Desde su punto de vista lo más difícil que él ha tenido que hacer como padre es “establecer límites, grandes y pequeños”. Y explica: “Mi hijo mayor, Cameron, era drogadicto y acabó cumpliendo siete años y medio en una prisión federal. Eso fue duro, tener que protegerme a mí y a mi familia y decirle a mi hijo mayor que si sientes que me alejo de ti, lo hago porque tengo miedo de que te mates o de que mates a otra persona. Esa experiencia con Cameron no se la deseo a nadie. Muchas familias pasan por problemas de adicción. Se requiere dureza. Pero cuando llegas a ese punto, lo haces por tu hijo.

A pesar de sus preocupaciones actuales sobre su memoria, el actor afronta el futuro con energía y afirma que no va a dejar de trabajar: “El trabajo te mantiene en marcha, te mantiene alerta. Por supuesto, hoy en día, cuando miro alrededor en el set, soy el más viejo. Pero me encanta todo el proceso. No nos dedicamos a la neurocirugía; somos del mundo del espectáculo. Un límite que sí establezco es ‘no se permiten imbéciles’. Yo no trabajo con imbéciles. No tengo tiempo para eso”.

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