8 de mayo de 2021

La ONU propone un impuesto «a la riqueza» para combatir el coronavirus que continúa arrasando al mundo

Guterres llamó a reforzar "la arquitectura de la deuda internacional para acabar con los letales ciclos de oleadas de deuda, de crisis de deuda global y de décadas perdidas".

Guterres llamó a reforzar «la arquitectura de la deuda internacional para acabar con los letales ciclos de oleadas de deuda, de crisis de deuda global y de décadas perdidas».

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, instó a los Gobiernos del mundo a aplicar un impuesto «de solidaridad o a la riqueza» para reducir las desigualdades en la capacidad de combatir el coronavirus y acceder a vacunas, mientras la pandemia obliga a India a retrasar la entrega de dosis y varios países repiensan restricciones frente al aumento de casos y el inicio del Ramadán.

«Insto a los gobiernos a que consideren la posibilidad de aplicar un impuesto de solidaridad o sobre la riqueza a quienes se beneficiaron durante la pandemia, para reducir las desigualdades extremas», expresó Guterres en el Foro del Consejo Económico y Social sobre la Financiación para el Desarrollo, informó el organismo.

Asimismo, instó a reforzar «la arquitectura de la deuda internacional para acabar con los letales ciclos de oleadas de deuda, de crisis de deuda global y de décadas perdidas».

Otra de las acciones prioritarias que propuso fue «invertir en un nuevo contrato social, basado en la solidaridad y las inversiones en educación, los empleos decentes y ecológicos, la protección social y los sistemas de salud que formarían «la base del desarrollo sostenible e inclusivo».

«Se necesita un cambio de paradigma que permita alinear al sector privado con las metas globales para hacer frente a los retos futuros, incluidos los provocados por el coronavirus», agregó Guterres, e insistió en que para acabar con la pandemia alcanza con un «acceso equitativo a las vacunas para todos, en todas partes».

En paralelo, millones de musulmanes de todo el mundo iniciaban el mes de ayuno sagrado del Ramadán, con oraciones comunitarias y distanciamiento social luego de que el inicio de la pandemia de coronavirus obligara a cerrar todas las mezquitas el año pasado.

En Indonesia, por ejemplo, la nación musulmana más poblada del mundo, el Gobierno permitió que las mezquitas abran para las oraciones, aunque con estrictos protocolos de salud y capacidad del 50%, mientras los contagios se siguen incrementando pese a la campaña de vacunación.

"Para acabar de una vez por todas con la pandemia necesitamos un acceso equitativo a las vacunas para todos, en todas partes", dijo.

«Para acabar de una vez por todas con la pandemia necesitamos un acceso equitativo a las vacunas para todos, en todas partes», dijo.

Arabia Saudita, uno de los países con el mayor número de lugares santos del Islam, anunció que solamente la gente inmunizada contra la Covid-19 podrá participar en la «umrah», la pequeña peregrinación a La Meca, a partir del inicio del Ramadán.

En Egipto, las restricciones son mucho menos estrictas que el año pasado, y la gente pudo celebrar en las calles el inicio del mes de ayuno.

Por su parte Pakistán, donde el ayuno empieza el miércoles, la tercera ola del coronavirus se reveló hasta ahora como la más mortífera, por lo que las autoridades pidieron a las mezquitas que únicamente acojan a fieles en zonas abiertas y que hagan respetar la distancia social.

Con una propagación explosiva del virus, en India, el segundo país con más casos tras superar a Brasil esta semana, los eruditos musulmanes pidieron a sus comunidades que siguieran estrictamente los protocolos antivirus y se abstengan de organizar grandes reuniones.

El Gobierno autorizó el uso de la vacuna rusa Sputnik V, lo que permitirá acelerar la campaña de inmunización en momentos en que el país registra más de 100.000 casos por día -161.000 en la víspera-, empiezan a escasear las camas en los hospitales y decenas de ciudades impusieron toques de queda nocturnos.

En Europa también se registraron endurecimiento de restricciones para mitigar la propagación de la Covid-19.

En Turquía, el presidente Recep Tayyip Erdogan anunció una batería de restricciones para controlar la propagación del virus y advirtió sobre la posibilidad de endurecerlas si la situación epidemiológica «no mejora», según recogió la agencia Europa Press.

Turquía se cerrará parcialmente durante las dos primeras semanas del mes del Ramadán, el toque de queda se extenderá de 19 a 5, no habrá viajes interurbanos en esas horas, excepto por razones esenciales; además, los restaurantes atenderán solo por delivery, se habilitará la educación remota.

En tanto, en Alemania, la canciller Angela Merkel impuso su línea estricta para combatir el coronavirus con la instauración de un mecanismo que refuerza el poder del Gobierno federal ante las regiones y automatiza y armoniza las restricciones en todo el país.

Las nuevas reglas establecen que a partir de un umbral de 100 nuevos casos cada 100.000 habitantes en tres días, el Estado federal podrá decidir la aplicación de toques de queda nocturnos, la reducción de contactos entre personas en lugares privados o el cierre de comercios juzgados no esenciales, informó la agencia de noticias AFP.

Las demás medidas confirman las restricciones ya implementadas desde fines de 2020 en el país, donde permanecen cerrados restaurantes, bares, clubs, estructuras deportivas, culturales o de ocio.

Por otro lado, en América, el premier canadiense Doug Ford informó que la ciudad de Ontario cerrará todas sus escuelas y tras las vacaciones de primavera impartirá clases virtuales debido a un número récord de infecciones por coronavirus, citado por la cadena pública CBC, y las autoridades sanitarias de Estados Unidos recomendaron una «pausa» en el uso de la vacuna de Johnson & Johnson «por precaución», mientras investigan si produce coágulos sanguíneos.

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