24 de junio de 2021

Muertes al volante: la pandemia menos visible

Los siniestros viales fatales aumentaron un 9% este cuatrimestre en comparación con 2020

Por Eurídice Ferrara

Los siniestros viales fatales aumentaron casi un 9 por ciento en el país este cuatrimestre con respecto al mismo período del 2020, de la mano del relajamiento de algunas medidas restrictivas en la movilidad debido a la evolución de la pandemia, en un contexto donde las muertes por este motivo no ceden, como el último siniestro ocurrido en el partido bonaerense de Tigre con el fallecimiento de dos jóvenes de 18 años.

En tanto, fuentes de la Sedronar advirtieron a Télam que, durante el año y un mes de restricciones por la pandemia en el país, se presume que el consumo excesivo de alcohol aumentó en adultos, pero disminuyó en jóvenes, quienes realizan en su mayoría esa práctica en espacios de sociabilidad.

Sin embargo, una de cada cuatro personas que ingresó a guardias hospitalarias de la provincia de Buenos Aires por siniestros viales consumió alcohol durante las 6 horas previas, mientras la gravedad de las lesiones aumentó en automovilistas y motociclistas que consumieron esa sustancia psicoactiva, según un informe realizado en el 2019 -el último disponible-, a cargo del observatorio de seguridad vial de la Sedronar.

Con respecto a los siniestros viales, durante el primer cuatrimestre de este año -desde el 1 de enero al 24 de abril, en rigor- ocurrieron 1046 hechos viales fatales en las 24 jurisdicciones argentinas, un 8,84 por ciento más que en 2020en ese mismo período, en el cual se registraron 961, según se desprende del reporte semanal de siniestralidad 2021, de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV).

En primera persona

Viviam Perrone, la madre de Kevin Sedano, el adolescente que murió en el 2002 tras ser atropellado por un auto en la localidad bonaerense de Vicente López, expresó su indignación una vez más.

«Es increíble que tenga que seguir muriendo tanta gente para que se den cuenta que tienen que hacer algo al respecto. Y no es muy difícil», dijo la titular de la asociación civil Madres del Dolor

Y volvió a enfatizar aquello que repite en cada siniestro fatal: «Lo que tienen que hacer es poner legislación adecuada, Ley de alcohol Cero, controles estrictos, pero también que sea punible aquel que esté conduciendo con alcohol en sangre y no solo una multa».

El reporte de la ANSV confirma que la cantidad de víctimas fatales solo tuvo una variación del 3 por ciento, con 1181 muertos este año y 1150 el anterior, pero el mes de abril duplicó la cantidad de hechos viales con fallecidos con respecto al 2020: 240 siniestros fatales y 271 muertos contra 106 y 131 respectivamente.

El caso de Tigre

Un reciente siniestro fatal, con gran repercusión mediática, ocurrió en Camino de los Remeros y Avenida Santa María, en Rincón de Milberg, alrededor de las 4 de la mañana del domingo 9 de mayo.

Joaquín Duhalde Bisi, de 19 años, perdió el control del Audi gris en el que viajaba, chocó contra un guarda-rail de la banquina de la ruta y se estrelló contra una columna metálica de una de las rotondas del camino.

Franco Rossi y Joaquín Alimando, ambos de 18 años, perdieron la vida como consecuencia del impacto, mientras que Mateo Lezama, de la misma edad, el cuarto ocupante del vehículo, tuvo heridas leves, al igual que el conductor del coche.

Tras negarse a declarar Duhalde Bisi, fuentes judiciales agregaron que el fiscal le formuló una imputación alternativa por «doble homicidio simple con dolo eventual» (con pena de 8 a 25 años) y subsidiariamente por «doble homicidio culposo agravado» (de 3 a 6 años).

Para fundamentar la calificación más grave, la fiscalía argumentó la alcoholemia de 1.39, el exceso de velocidad y la pluralidad de víctimas.

Si se considera que de un año a otro variaron las medidas de restricción y aislamiento por el coronavirus, los indicadores muestran que a mayor movimiento, mayores son la siniestralidad y los fallecidos.

El contexto pandémico

Desde el 20 hasta fin de marzo del 2020 el país entró en Fase 1 de aislamiento estricto, donde la movilidad de la población se redujo a un 10 por ciento en todo el país, mientras que hasta el 12 de abril se pasó a la fase 2, donde la movilidad llegó al 25 por ciento.

Desde mitad de abril a principio de mayo del 2020 comenzó la segmentación geográfica, con hasta el 50 por ciento de la movilidad de la población.

En tanto, la primera semana de enero de este año, continuó la fase de DISPO, con movilidad de la población sin restricciones, solo con distanciamiento, a excepción de las localidades rionegrinas de Bariloche y Dina Huapi y Puerto Deseado, de la provincia de Santa Cruz.

Del 8 de enero de este año al 7 de abril, recomenzaron las reducciones variables en la movilidad; mientras que desde el 8 de abril se dispuso el cese de la circulación nocturna desde las 8 a las 6 de la mañana.

Y desde el 16 de abril, se agregó que el uso del transporte público solo debía ser utilizado por esenciales, además de la virtualidad escolar.

En línea con estas modificaciones, los datos preliminares del informe señalan que los siniestros viales fatales de este año, disminuyeron de enero a abril, de 295 a 240.

Las ciudades argentinas con peor ranking

Buenos Aires, que figura como la jurisdicción con mayores siniestros y víctimas fatales en valores absolutos, este cuatrimestre presentó 260 y 287 respectivamente; Córdoba, en segundo lugar, con 118 siniestros y 131 víctimas fatales y Santa Fe, 100 y 114.

Sin embargo, la Ciudad de Buenos Aires tiene una de las tasas más bajas cada 100 mil habitantes de siniestros y víctimas fatales: En 2020, figuraba en 2,3 por ciento y 2,6 por ciento, respectivamente, mientras que Santiago del Estero ocupaba el primer puesto con 15,1 por ciento en siniestros y 15,4 por ciento en fallecidos, sobre una tasa total de siniestralidad fatal cada 100 mil habitantes de 6,1 por ciento y de mortalidad de 6,9 por ciento.

Mientras la mitad de estos hechos fatales ocurren en rutas (52 por ciento), casi la mitad de las víctimas se concentra entre los 15 y 34 años y el número de varones fallecidos casi cuadruplica al de mujeres fallecidas, un 87 por ciento contra un 22 por ciento.

A su vez, se mantiene el patrón desde hace años donde los motociclistas continúan siendo las principales víctimas fatales, 1 de cada 2 fallecidos se trasladaban en ella.

Sin embargo, durante la ASPO la Sedronar afirmó a Télam que las prácticas de consumo de las y los jóvenes «se vieron alteradas donde el consumo de alcohol disminuyó considerablemente debido a la imposibilidad de acudir a espacios sociales o festivos, debido a que para la mayoría de este grupo etario consume alcohol casi exclusivamente en eventos sociales».

Por el contrario, se registró un aumento del consumo de alcohol en adultos, al ser incorporado en otros momentos de la semana, circunscripto a relajación de normas de trabajo y sociales.

Los últimos siniestros viales que se cobraron vidas y tuvieron eco mediático

Casos de resonancia ocurridos en el país marcan su alto índice de mortalidad, en especial en jóvenes, y el no respeto a normas básicas de tránsito, como la no ingesta de alcohol:

13/05: Siete heridos de diversa consideración fue el resultado de un triple choque de automóviles ocurrido en la ruta 205 de la localidad bonaerense de Cañuelas.

09/05: Dos jóvenes de 18 años murieron cuando impactaron contra una columna de alumbrado público el automóvil Audi en el que circulaban a alta velocidad junto a otros dos amigos en la zona conocida como Rincón de Millberg, en el partido bonaerense de Tigre. El  auto era conducido a máxima velocidad por un joven de 19 años que tenía 1,39 de alcohol en sangre.

09/05: En la localidad mendocina de Godoy Cruz, tres personas murieron al colisionar un automóvil. Los motociclistas huían de control policial.

13/04: Ocho personas murieron, entre ellas tres menores, por un violento choque frontal entre una ambulancia y un automóvil ocurrido en la ruta nacional 38 a diez kilómetros de la ciudad de la Rioja.

02/04: Dos hermanas de 22 y 26 años murieron tras impactar contra una columna de alumbrado  el automóvil Audi con él que circulaban a muy alta velocidad en la intersección de las calles Rivadavia y Viamonte, en Lanús Oeste, sur del conurbano bonaerense.

20/03: Un padre y su hijo murieron al ser impactados por un automóvil que corría picadas en Rosario.

16/01: Cuatro personas murieron y dos niños quedaron gravemente heridos al colisionar dos automóviles en la ruta 9 norte, cerca de la localidad cordobesa de Villa del Totoral.

Protocolo para evitar en los medios enfoques estigmatizantes sobre consumo de drogas

Evitar enfoques estigmatizantes y sensacionalistas, incorporar un tratamiento con perspectiva de género y diversidad de los consumos problemáticos y desvincular la violencia del consumo, son algunas de las recomendaciones de la Sedronar y la Secretaría de Medios y Comunicación Pública para el abordaje mediático de la problemática del consumo de drogas.

«El Estado argentino promueve un abordaje a la problemática del consumo de drogas basado en un  enfoque respetuoso de los derechos humanos y en el marco de la Ley de Salud Mental», indica el comunicado de ambas áreas denominado «Protocolo para Medios de Comunicación Públicos, Tratamiento de contenidos sobre consumos problemáticos».

Las recomendaciones:

– Desvincular la violencia del consumo: la violencia precede al consumo de drogas.
Sobre este punto se explica que las causas de violencia (peleas callejeras, agresiones, lesiones, abusos, violaciones) «exceden a los consumos y tienen muchas veces que ver con relaciones de poder históricamente naturalizadas en nuestra sociedad». Si bien, los efectos de los consumos desinhiben algunas conductas y facilitan que estas  violencias tengan otra magnitud, se aclara que «no es el consumo el que origina la violencia».

– Incorporar un tratamiento con perspectiva de género y diversidad de los consumos  problemáticos: el documento explica que «resulta imprescindible plantear una comunicación que reduzca las desigualdades de género en relación a los consumos de las mujeres y las personas LGTBI+, que interpele las prácticas y estereotipos de género en torno a los consumos, y promueva estrategias específicas de cuidado».

– Procurar coberturas no estigmatizantes: algunas frases que deberían evitarse: «la droga para los pobres es mala y para los ricos es  diversión», «los jóvenes roban y matan porque están drogados», «la droga lleva a la delincuencia»,  «las personas (en especial los jóvenes) se drogan para robar y roban para drogarse»; o  «soldaditos-narcos», «narco-travestis», «delincuentes» para referirse a personas.

– No desarrollar enfoques espectacularizantes: se recomienda evitar abordar la problemática del consumo en un show mediático a través de los distintos  elementos de la cobertura, tales como imágenes, musicalización, efectos de edición, gráficos. A su vez, aconsejan abordar la temática desde una perspectiva informativa y concientizadora, evitando el sensacionalismo, el  morbo y la ridiculización.

Otros puntos que resalta el protocolo son «evitar el escenario bélico y nombrar a la droga como `flagelo`», «no centrar el problema en los y las jóvenes, en particular de sectores vulnerables»; «procurar un tratamiento respetuoso de las personas».
En este punto, se aconseja hablar de las personas, «corriendo el eje de la sustancia y de sus condiciones de  consumo que pueden o no ser transitorias», al tiempo que se sugiere evitar calificativos tales como «adictos», «drogadictos», «usuarios», «consumidores», «víctimas»,  «enfermos», «mulas».

Criterios editoriales

Se recomienda no encasillar las noticias vinculadas a consumos  problemáticos en las secciones de policiales o seguridad»; «comunicar en la diversidad, pluralidad de voces, con fuentes confiables y con conocimiento  del tema»; «conocer las distintas modalidades de atención y tratamiento de las personas que atraviesan consumos problemáticos o adicción».

Sobre esta recomendación, se aclara que la internación «no es la única modalidad de tratamiento», por tanto, resulta primordial comunicar que existen distintas modalidades como centros y hospitales de día, dispositivos residenciales, espacios terapéuticos individuales y grupales, desintoxicación en espacios de salud, entre otros.

Respecto a la propuesta de «diferenciar a las personas que consumen (demanda) de las redes de narcotráfico (oferta)», se explica que las estrategias vinculadas a la reducción de la demanda tienen que ver con prevenir los consumos  problemáticos y las adicciones, acompañar y brindar tratamiento a las personas.

Por el contrario, la  reducción de la oferta se centra en hacer frente al tráfico de drogas ilegales.

«No comunicar de  manera adecuada esta diferencia, genera una confusión que concibe a la seguridad como la estrategia más eficaz ante ambas dimensiones de la problemática», resalta el documento.

«Saber que el alcohol también es una droga»; «hablar de drogas y no de «la droga» y «conocer las diferencias entre abuso de drogas, consumo problemático y adicción», son otras de los puntos a tener en cuenta para el tratamiento del contenido sobre la problemática del consumo de sustancias.

El objetivo de las recomendaciones emitidas, según consta en el protocolo, se basa en centrar la comunicación mediática del abordaje de la problemática del consumo de drogas centrado «en las personas, sus trayectorias vitales y su constitución subjetiva» y diferenciar los aspectos que deben ser atendidos desde la dimensión política de construcción de lazo social y de un proyecto de vida saludable, de aquellos que deben enfocarse desde el ámbito de la seguridad».

Foros federales y campañas, dos iniciativas oficiales para tratar la ingesta problemática de alcohol

Áreas de acompañamiento, foros federales y la campaña Verano Cuidado, son algunas de las iniciativas de la Sedronar para abordar la problemática del consumo de bebidas con alcohol -la droga más consumida por los argentinos- con el objetivo de «interpelar a la sociedad sobre el consumo excesivo de alcohol, su naturalización y sus consecuencias sociales y sanitarias».

Teniendo en cuenta las últimas estadísticas que dispone el organismo, donde «el alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida por los argentinos, con una tendencia en alza que marca que más del 50 por ciento de la población presenta un consumo frecuente de alcohol», la Sedronar enumeró una serie de acciones que se iniciaron para dicha problemática.

«Generamos una coordinación especifica que se encarga de trabajar en distintos niveles respuestas frente a la naturalización del el consumo de alcohol y otra específica de juventudes para trabajar respuestas en los ámbitos de inserción de las y los jóvenes, para interpelar las prácticas», informaron a Télam fuentes de esa dependencia.

La última radiografía general de la población respecto a consumo de alcohol en exceso, realizada en 2017 por el Observatorio Argentino de Drogas (OAD), de la Sedronar, establece que «en la franja etaria de jóvenes 12 a 24 años la problemática más frecuente es esa sustancia y que el 48% de los jóvenes realizan esa práctica».

En tanto, 1 de cada 4 personas que ingresan a guardias hospitalarias por siniestros viales consumió alcohol durante las 6 horas previas al ingreso mientras la gravedad de las lesiones por siniestros viales aumenta en automovilistas y motociclistas que consumieron esa sustancia, según estudio del 2019 del OAD.

Algunas de las acciones encabezadas por la Sedronar para abordar dicha problemática, según detallaron a Télam, implican «acompañar y aportar información para los fundamentos del proyecto de ley «Alcohol Cero al Volante», que impulsa el diputado nacional Facundo Moyano».

A través de dicho proyecto legislativo, se busca prohibir a los conductores de todo tipo de vehículos con motor, la circulación con cualquier concentración de alcohol en sangre superior a cero.

«Esta iniciativa tiene como objetivo reducir la siniestralidad vial generada por el consumo de esa bebida», aseguraron las fuentes.

A su vez, la Sedronar lanzó foros federales de consensos y acciones «para abordar de manera integral la problemática del uso excesivo de alcohol y generar prevención», con la participación de los tres niveles de Estado, organizaciones sociales, comerciantes y la ciudadanía en general.

En cuanto a la campaña Verano Cuidado esta tiene como área prioritaria la prevención y el cuidado frente a los consumos problemáticos en la costa Atlántica, en articulación con la provincia de Buenos Aires y municipios.

¿Por qué es necesario alcohol cero cuando se está al volante?

Por Pablo Martínez Carignano, director ejecutivo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial.

En la Argentina, las estadísticas sanitarias indican que 1 de cada 3 conductores que protagoniza un siniestro vial fatal tiene alcohol en sangre. El alcohol al volante es, entonces y antes que nada, un problema de salud pública.

En la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) queremos un país con muchos menos muertos y heridos en las rutas. Por eso impulsamos el Alcohol Cero al Volante. Luego de conocido el proyecto de ley que elaboramos junto con asociaciones de familiares de víctimas, el Ministerio de Salud, Sedronar y los diputados nacionales Ramiro Gutiérrez y Facundo Moyano, que esperamos se debata cuanto antes en el Parlamento, algunas voces plantearon sus reparos.

A continuación, se intentará dar respuesta a los argumentos más escuchados en estos días.

«En el mundo, lo más común es 0.5». Esta afirmación es cierta, pero también es vieja: en los últimos años, cada vez más países han optado por el 0. En nuestra región ya lo han hecho Brasil, Paraguay y Uruguay, en tanto Chile tiene un límite de 0.3. Más aún, 7 provincias argentinas ya han dado el paso hacia el Alcohol Cero, al igual que muchas ciudades, entre ellas nada menos que Rosario. En este marco, nuestra legislación nacional se destaca por su atraso.

«Menos de 0.5 de alcohol no es nada». La bibliografía científica es unánime respecto de que pequeñas dosis de alcohol producen alteraciones significativas que tienen efectos diferentes en cada persona, pero siempre peligrosos para la conducción de vehículos. Y si menos de 0.5 no hace nada, ¿por qué a los motociclistas se les impone el 0.2, y a los conductores profesionales el 0? ¿Somos todos iguales ante la ley, pero diferentes ante el alcohol?

«El 0 no se puede medir». Los alcoholímetros oficiales tienen un margen de error de 0.01 (diez veces menos que el primer registro de alcohol que indica el aparato, que es 0.1). Sostener este argumento para descalificar el procedimiento es como rechazar los análisis de ADN porque su precisión es del 99.9%. De nuevo, hace 25 años que Argentina tiene Alcohol Cero para camioneros, colectiveros, taxistas, remiseros, conductores de ómnibus y ambulancias. ¿Por qué nunca se usó este argumento para ellos?

«Alcohol Cero sin control no sirve». Es un argumento obvio que se aplica a cualquier límite que el Estado imponga. También podríamos decir «100 km/h sin control no sirve» y dejar que cada uno decida a qué velocidad ir. Haya radares o no, la Dirección Nacional de Vialidad estipula los límites de velocidad adecuados en cada caso para proteger a los conductores. Por otro lado, la ANSV junto con las 23 provincias (CABA decidió no sumarse) y centenares de municipios llevan adelante el Programa de Alcoholemia Federal que, en 6 meses, controló más vehículos que en los últimos 4 años.

«El Alcohol Cero no produce cambios en la seguridad vial». Esta opinión se choca con los registros de las provincias que tienen tolerancia cero: en todas ellas se ha acreditado la caída de la presencia de alcohol en los siniestros viales graves. En Uruguay, la Organización Panamericana de la Salud da cuenta de un descenso similar.
Asimismo, de las decenas de miles de conductores testeados en el Programa Alcoholemia Federal surge claramente que en las provincias con alcohol cero hay muchos más casos de alcoholemia cero en los controles que en las que tienen 0.5, lo que indica el acatamiento a la norma por parte de la población.

«El Alcohol Cero va a afectar a la industria del vino». No hay evidencia alguna que respalde esta afirmación, sino todo lo contrario. Veamos el caso de Uruguay, país cercano por geografía pero también por costumbres de consumo. Allí, tras 4 años de tolerancia cero, el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Ricardo Cabrera, afirmó a los medios que «no sería real decir que ha bajado el consumo», para luego difundir que en 2020 «el consumo interno de vino aumentó un 13%».

Que se entienda bien: el Alcohol Cero al Volante no es una cruzada contra el vino, bebida nacional, orgullo de nuestra tierra y fuente de trabajo de miles de familias. Solo proponemos que el vino esté en la mesa, donde causa placer, y no en el auto, donde genera tragedias

Siempre decimos que el control salva vidas y respecto del alcohol esto se hace evidente, por lo cual no nos detendremos.

Por una vida mejor y más saludable para nuestras y nuestros jóvenes

Por Gabriela Torres, secretaria de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación (Sedronar).

Muchas veces se me pide opinión sobre el consumo de sustancias en jóvenes, y me parece necesario que en primer lugar se comprenda el contexto general donde este consumo se enmarca, es decir, una cultura que valora y propone la satisfacción rápida e inmediata para tramitar emociones, donde la lógica que rige al consumo de sustancias se nutre de las formas en las que funciona la sociedad de consumo, de los hábitos que fomenta, de las maneras de vincularse que propone, de los modos de circulación de los afectos que promueve, y de los tiempos que exige.

Luego es clave preguntarse quiénes son las y los adolescentes de hoy. Tener en claro que para construir identidad, las juventudes cuestionan al mundo adulto a la vez que refuerzan los lazos con los pares, y es en ese cruce donde el consumo -que puede ser desde la ropa o los auriculares hasta las sustancias legales como el alcohol- empieza a representar un modo de pertenencia y de generación de identidad.

«Para no sentirme solo/a», «Para divertirme», «Porque tengo problemas personales», son las respuestas comunes que obtenemos cuando indagamos acerca de las motivaciones de consumo. En este escenario, vemos necesario que el mundo adulto intervenga e interpele estas prácticas, porque es indispensable que los adultos estén presentes para marcar los límites en ciertas situaciones y para acompañar esta etapa de desarrollo.

Millones de chicas y chicos de nuestro país necesitan voces colectivas que les den consejos de cuidado, prevengan e informen.En este sentido, no hay que olvidar el rol de cuidado que tiene la escuela. Pensarla en tiempos de pandemia significa planificar cómo estar cerca con la tecnología, cómo armar espacios específicos de consejería y de escucha donde las y los jóvenes puedan decir algo en relación a lo que les pasa.

Desde Sedronar impulsamos la Coordinación de Juventudes y venimos trabajando en conjunto con las áreas de Educación en la implementación de los lineamientos curriculares, en establecer estrategias de abordaje, en cómo mirar, cómo hacer un protocolo donde todos los adultos de la escuela se pongan de acuerdo en que hay que escuchar, dar información clara y confiable en relación a qué pasa con los cuerpos, en relación a cómo hacer que se cuiden entre ellos.

Hace falta que haya debates, que las juventudes hablen de lo que les pasa, que compartan información, que investiguen qué efecto provocan las sustancias en el organismo, cómo cuidar a un amigo que consumió de más, entre otros temas.

El alcohol, siendo una droga legal, es la sustancia con mayor prevalencia de consumo y la que lidera las estadísticas a nivel nacional, regional y mundial de morbilidad y mortalidad (daños, complicaciones de salud, accidentes y muertes) asociadas a su consumo. 

En nuestro país, es la sustancia de mayor acceso y disponibilidad, además de ser la más consumida por las juventudes a edades cada vez más tempranas. Esta realidad debe interpelarnos como sociedad e impulsarnos a actuar, a cuidar nuestras juventudes para que puedan elegir en libertad, una vida mejor y más saludable.

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