16 de octubre de 2021

Cruces entre Netanyahu y la nueva coalición que podría quitarle el poder

Netanyahu reacciona fuerte contra la oposición.

Netanyahu reacciona fuerte contra la oposición.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, tildó hoy de «gobierno de rendición» a la nueva coalición de Gobierno que se está negociando y que podría arrebatarle el poder en los próximos días, y advirtió que buscará derrocarlo.

«Nos opondremos enérgicamente a la formación de este peligroso gobierno de fraude y rendición, y, Dios no lo quiera acabe formándose, lo derrocaremos muy rápidamente», advirtió el premier, sobre la coalición que liderarán el movimiento de derechas Yamina, de Naftali Bennett, y el partido centrista Yesh Atid, de Yair Lapid.

Ambos partidos, Yamina y Atid, asumirían el cargo de jefe del Gobierno israelí en un modelo rotativo.

«Este peligroso gobierno de izquierda paralizará la ampliación de los asentamientos y cederá a la presión de los estadounidenses sobre el acuerdo (nuclear) con Irán, que representa una amenaza para nuestra propia existencia», agregó Netanyahu, citado por el diario Times of Israel, según la agencia de noticias Europa Press.

El premier describió a la coalición como la «mayor estafa electoral de la historia» y enfatizó que el futuro de Israel queda a expensas de «partidarios del terrorismo», incapaces de «tomar medidas» contra las «organizaciones terroristas palestinas en Gaza».

El partido de Netanyahu, Likud, se alzó con el mayor número de votos en las últimas elecciones, pero perdería el parlamento contra la suma de bancas de la coalición opositora.

No obstante, quiso condenar la presión de la que son objeto tanto Bennett y Lapid por parte de sectores de la ultraderecha y que el servicio de seguridad interior, el Shin Bet, consideró como una incitación al odio.

«Es algo que quiero condenar aunque recuerdo que la incitación en nuestra contra también se ha desbocado. Nos han llamado cosas terribles. Nos han amenazado de muerte a mí, a mi familia y a mi mujer», denunció.

Asimismo, manifestó que «libertad de expresión no es incitación al odio, y no podemos describir las críticas de la derecha como una expresión de odio, y las de la izquierda como una acción legítima».

«Este es un intento de describir a la derecha como una fuerza peligrosa para la democracia», concluyó el primer ministro.

En respuesta, Bennett pidió al presidente del parlamento, Yariv Levin, convocar un pleno el miércoles próximo para la sesión de investidura del nuevo gobierno e instó a Netanyahu a «renunciar» al poder sin dejar atrás «tierra quemada».

«Mire, el régimen de Israel no es monárquico, nadie tiene el monopolio del poder; naturalmente, cualquier régimen que se atrofia y degenera a lo largo de los años es sustituido», argumentó.

En la misma línea, emplazó a Netanyahu a que «permita que el país avance».

«La gente puede votar un gobierno incluso si usted no está al frente, un gobierno que, además, está unos 10 grados a la derecha del gobierno actual», aseguró.

El nuevo gobierno «no es una catástrofe, sino un cambio de gobierno: un acontecimiento normal y evidente en cualquier país democrático», argumentó Bennett en respuesta a las lecturas catastrofistas de la derecha.

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