1 de diciembre de 2021

El Gobierno israelí no logró prorrogar una ley que impide reunificación familiar palestina

El nuevo Gobierno de Israel no logró prorrogar una ley que impide reunificación familiar palestina y que muchos consideran racista.

El nuevo Gobierno de Israel no logró prorrogar una ley que impide reunificación familiar palestina y que muchos consideran racista.

Sin apoyo de las formaciones árabe y de izquierda de la coalición, el nuevo Gobierno israelí no consiguió  extender la polémica ley que impide la reunificación familiar de palestinos en Israel y Jerusalén este ocupado, en un gran revés para el primer ministro Naftali Bennett.

La votación de 59 a 59 se produjo después de una sesión de toda la noche de la Knesset (Parlamento israelí). A pesar de haber llegado a un acuerdo de última hora con los miembros de la heterogénea coalición de Gobierno para prorrogarla seis meses en lugar de un año, la abstención de dos diputados del partido árabe Raam y la oposición de uno del ultranacionalista Yamina -del primer ministro Benett- puso en evidencia las desavenencias ideológicas del flamante Ejecutivo.

El texto, aprobado durante la Segunda Intifada (2000-2005) por «motivos de seguridad» y con carácter temporal, fue prorrogado desde entonces y afecta a los palestinos de Gaza y Cisjordania casados con ciudadanos en Israel o residentes en Jerusalén este, al impedirles optar por la reunificación.

Sus defensores sostienen que los palestinos de la ocupada Cisjordania y Gaza son susceptibles de ser reclutados por grupos armados y que es necesaria evitar que entren al país por motivos de seguridad y para preservar el carácter judío de Israel.

Los críticos, incluidos muchos legisladores árabes y de izquierda, la consideran una medida racista destinada a restringir el crecimiento de la minoría árabe-palestina de Israel.

El nuevo primer ministro israelí esperaba encontrar un compromiso entre su partido de línea dura Yamina y las facciones moderadas de su amplia coalición, pero la intentona se tradujo en una dura derrota en una votación que, según los informes, era vista como un referendo sobre el nuevo Gobierno.

En consecuencia, la ley ahora vencerá a la medianoche del miércoles.

La ley, hasta ahora renovada anualmente, contó siempre con el apoyo de una gran mayoría en el parlamento, dominado por partidos nacionalistas y religiosos judíos de línea dura, pero el Partido Likud del ex primer ministro Benjamin Netanyahu y sus aliados decidieron oponerse a ella para dañar la coalición de Bennett, una colección de ocho partidos de todo el espectro político, incluido un pequeño partido árabe islamista.

La ministra del Interior, Ayelet Shaked, miembro del partido Yamina de Bennett, dijo que la medida de la oposición para bloquear la renovación de la ley conduciría a miles de solicitudes más de ciudadanía. Acusó a Netanyahu y sus aliados de elegir «una política mezquina y fea, y dejar que el país arda».

Amichai Chikli, un miembro renegado de Yamina que votó con la oposición, dijo que el resultado era una señal de problemas más profundos.

«Israel necesita un Gobierno sionista que funcione, y no un mosaico desigual que dependa de» los votos de los legisladores árabes, dijo Chikli, único miembro de su partido que se opuso al nuevo Gobierno liderado por la coalición el mes pasado.

La decisión dio algo de esperanza a las familias palestinas que se han visto afectadas por la ley que casi imposibilita que familias palestinas atraviesen las fronteras trazadas por la guerra y que separan a Israel del este de Jerusalén, Cisjordania y Gaza, territorios de los que se apoderó en la guerra de 1967 y que los palestinos quieren para un Estado futuro.

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