26 de septiembre de 2021

Gabriel Lichtmann y «La estrella roja», un juego intrigante entre la realidad y la ficción

Héctor Díaz como el director y Rafael Spregelburd como un experto en literatura inglesa y espionaje.

Héctor Díaz como el director y Rafael Spregelburd como un experto en literatura inglesa y espionaje.

«La estrella roja», el más reciente filme del cineasta argentino Gabriel Lichtmann que a través del dispositivo narrativo del falso documental trae a la vida a una joven espía judía del barrio porteño de Barracas, devenida en un mito y olvidada por la historia oficial a pesar de su participación en la captura del jerarca nazi Adolf Eichmann en 1960, puede verse desde este jueves, con dos funciones diarias, en la sala 1 del Cine Gaumont.

Se trata del tercer largometraje de Lichtmann, quien tras la realización de «Judíos en el espacio» (2005) y «Cómo ganar enemigos» (2014), se lanza con esta exploración en clave de intriga internacional y repleta de secretos del personaje ficticio de Leila Salama, la heroína silenciada y encarnada en la cinta por Thelma Fardin («Callcenter»).

En esta propuesta que borronea al máximo el límite entre la realidad y la imaginación, Héctor Díaz («Historias extraordinarias») interpreta a una versión del mismísimo Lichtmann, que en esta ocasión encuentra su nueva inspiración cinematográfica a raíz del descubrimiento de una caja de recuerdos hallada en la casa de su abuelo.

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Trailer «La estrella roja»

El antiguo arcón guarda una serie de objetos que dan origen a una investigación que lo desvela: una partitura de un tango, fotos de la enigmática Salama, un libro con códigos de espionaje y un rollo de película se convierten en un nudo que pide ser desatado a toda costa.

Hija de un espía del servicio secreto británico, concursante de un certamen de belleza de la festividad del Purim judío, infiltrada en las reuniones de simpatizantes hitlerianos en el Luna Park, presunta amante de Erwin Rommel durante la Segunda Guerra Mundial, guía de turismo en Bariloche, colaboradora del cazador de nazis Simon Wiesenthal y partícipe de la captura de Eichmann, la multifacética mujer pareció estar en todos lados y en ninguno a la vez.

Con la ayuda inicial de su amigo editor y coleccionista, Martín Weiskind, interpretado por Walter Jakob, el Lichtmann que se para frente a la cámara se embarca entonces en una serie de entrevistas a través de las cuales intentará redondear la historia que lo obsesiona.

Julieta Zylberberg y Ana Katz como dos investigadoras.

Julieta Zylberberg y Ana Katz como dos investigadoras.

En el camino, un brillante Rafael Spregelbund («Zama») se transforma en Percy Foster, un desconfiado experto en literatura inglesa y espionaje que auxilia en la reconstrucción del pasado de Salama como informante; mientras que Ana Katz («El juego de la silla») y Julieta Zylberberg («La niña santa») son Naama Arari y Anahí Cohen Cohen, dos investigadoras que le hacen justicia a la joven como una pieza clave en la búsqueda de nazis refugiados en el país.

Se destaca además la participación especial de Juan Leyrado («Vino para robar»), que con una emotiva y sensible naturalidad representa en la cinta a Emiliano Canale, el hijo que Salama tuvo producto de su matrimonio con su gran amor, un violinista de la orquesta de Osvaldo Pugliese y autor del tango que da título a la película.

Pero los periodistas, familiares lejanos -y no tanto-, animaciones inspiradas en el cine clásico, registros de archivo fílmicos y hasta algunos pasajes de las películas «Mata Hari» (1931, de George Fitzmaurice, con la inolvidable Greta Garbo) y «Wakolda» (2013, de Lucía Puenzo) que conforman el corpus de materiales que tiene en sus manos el cineasta parecen echar más oscuridad que luz sobre la cuestión, que se resiste a ser desentrañada.

Juan Leyrado como Emiliano Canale, en el filme de Lichtmann

Juan Leyrado como Emiliano Canale, en el filme de Lichtmann

Frente a capas y capas de noble pero desesperante secretismo, es en el medio de ese laberinto sin aparente salida en el que Lichtmann finalmente encontrará el retorno a una realidad que se resiste a ser tal, y que vale más por su capacidad de expandir el significado de lo familiar enmarcado entre los capítulos más oscuros vividos por la tradición judía en Argentina luego de la caída del nazismo en Alemania.

Breve y confeccionada con prolijidad, con simpáticos guiños que provocan señalar hacia la pantalla, una fotografía bien cuidada y una banda de sonido que le imprime un atrapante tono de thriller, «La estrella roja» se plantea como una propuesta ingeniosa y atractiva que sabe balancear con mucha destreza el misterio y el humor sutil para creer en lo imposible.

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