24 de septiembre de 2021

La «Humanidad» de Richard Coleman para «transformar la catarsis en un hecho creativo»

Richard Coleman: "Hace años que siento que estoy en un gran momento".

Richard Coleman: «Hace años que siento que estoy en un gran momento».

El cantante y guitarrista Richard Coleman aseguró a Télam que «en algún momento la catarsis puede ser transformada por el artista en un hecho creativo» como ocurrió con «Humanidad», su nuevo single estrenado en plataformas digitales junto a un video dirigido por Lisa Cerati, y en el que el compositor ensaya sobre «el riesgo de perder la capacidad humana» frente a los meses de aislamiento y la incertidumbre sobre el futuro.

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Richard Coleman «Humanidad»

Entre las aperturas y el regreso de las restricciones del mes de febrero, Coleman comenzó a darle forma a una nueva canción hasta que se encontró con «una perla brillando entre las manos» que debía ser «entregada y compartida» lo antes posible y sin esperar que aparecieran otras canciones que la acompañaran.

«No habla directamente sobre la humanidad en tiempos de pandemia pero es consecuencia de lo que ha pasado. Es sobre esa desazón sobre no saber qué carajo está pasando o qué va a pasar, sobre ese año entero de vivir en un ‘no future y sobre el riesgo de perder mi propia humanidad, mis propios rasgos humanos y la capacidad humana», sostuvo.

«Tener la canción, en el momento que la tuve resuelta, fue como tener una cosita brillando entre las manos. El futuro para el artista como un trabajador del arte es muy complicado, porque no se ve bien.

Richard Coleman

Con el aporte a distancia de los músicos de Trans-Siberian Express, el grupo que lo acompaña en su travesía como solista desde el 2011, terminó por darle forma a un mid-tempo compuesto en el contexto de la pandemia, esquivando los lugares comunes y las alusiones directas y logrando la alquimia poética introspectiva y distópica y que cobra una nueva dimensión a partir de las luces y sombras del video.

Télam: ¿Qué te pasa cuando revisitás el video de «Hamacándote», el primer corte de de tu debut como solista en 2012, y donde aparecés con la guitarra colgada recorriendo una microcentro porteño desolado, casi como en los primeros tiempos del aislamiento más estricto del año pasado?

Richard Coleman: Ese video lo dirigió un gran amigo, Diego Panich, que hizo varios videos desde que empezó su carrera, algunos con Los 7 Delfines. Ahora vive en Nueva York. Para hacer ese video, se había inspirado en la película de ciencia ficción «28 Días Después» sobre una plaga que arrasa con la ciudad. El protagonista se despierta en el medio de una Londres desierta y no hay nadie más. Nos basamos en esa idea y lo filmamos un 17 de agosto feriado. Arrancamos a las cinco de la mañana con dos grados bajo cero. Había ola polar en la ciudad y era lunes en el microcentro; realmente no había nadie, porque no podía haber nadie. Y ahora (la distopía) se hizo real. ¡Qué loco! Hay algo de oracular en ese video.

T: Y en el medio del caos que fue esta pandemia, estás presentando una nueva canción con video. ¿Te pudiste reconciliar con la idea de futuro?

RC: Todavía no es tiempo de hacer balance, todavía nos falta para saber cómo nos fue. Mientras tanto uno va resolviendo cosas, inventándose alguna proyección, alguna catarsis que sea útil. Para el artista, en algún momento la catarsis puede ser transformada en un hecho creativo, en una producción y entonces uno va tratando de inventar por ese lado también, pero es muy complicado. Por eso tener la canción, en el momento que la tuve resuelta, fue como tener una cosita brillando entre las manos. El futuro para el artista como un trabajador del arte es muy complicado, porque no se ve bien. Se cortaron los shows por la situación sanitaria y si hacemos la cuenta: cero más cero es cero.

T: ¿Cómo se hace para darle lugar a la creatividad dentro de ese contexto?

RC: Todo lo demás se transforma en utilizar la energía creativa para crear un producto artístico que sirva para sobrellevar el asunto. Nosotros como artistas estamos en una situación en la que si no estamos generando, se va liquidando todo. Por ese lado es complicado. Por el lado espiritual lo complicado es la calidad de la energía, porque la energía negativa no suma. Por eso, esta canción ‘Humanidad’, fue como tener la perla entre las manos y no pensar en nada más. Apenas la tuve resuelta decidí que tenía que salir y que no podía pensar en esto como un adelanto de un futuro álbum y esperar a tener más canciones. Es un hecho aislado. Una consecuencia de todo lo que veníamos viviendo y que entrego ahora por la necesidad de compartir.

T: Hace diez años que te acompaña la misma banda ¿Encontraste con ellos tu mejor v versión como compositor?

RC: Hace años que siento que estoy en un gran momento. Desde que empecé este camino solista en donde me he encontrado con esa multiplicidad de poder hacer cosas diferentes y atender diferentes proyectos al mismo tiempo. Tiene que ver con hacer lo que quiero, lo que me sale y tengo ganas. Un día puedo ir a tocar con la banda y a la semana siguiente salir con la guitarra yo solo. Con Trans-Siberian Express es bárbaro lo que pasa, porque es un espacio donde yo voy con propuestas y ellos se ponen la camiseta y solo embellecen lo que propongo. Es una situación muy elástica, que me permite trabajar también solo y después llamarlos a ellos como fue en este caso.

T: Siempre estuviste cambiando de forma, aunque sin perder ese sello tan personal que te distingue, ¿tenés claro hacia dónde va tu nueva transformación artística?

RC: No sé qué será lo próximo que vendrá, pero siempre tengo ganas de romper y patear un poco el tablero. Pero cada cosa a su momento; no es ahora el momento de hacerlo, aunque esta canción es diferente a lo que venía haciendo. Es como una depuración y una pulida más a una manera que tengo de hacer canciones. Hay otro golpe y es más fino todo. La estructura, el arreglo y la emoción que le puse. Ahora que me preguntás, estoy mirando mi escritorio y veo que estoy rodeado de sintetizadores. Tengo la guitarra acá apoyada, pero estoy más con esta cantidad de controles que me encantan. El perilleo, intervenir y modificar cosas. Encontré ahí un espacio lúdico muy interesante que no sé en qué se va a transformar pero tampoco lo busco. Solamente lo estoy disfrutando; no estoy pensando en ningún otro proyecto, pero estoy trabajando de otra manera.

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