28 de septiembre de 2021

Pacho O’Donnell vuelve a homenajear a Mario Benedetti con «A la izquierda del roble»

Benedetti según ODonnell

Benedetti según ODonnell

El dramaturgo e historiador Pacho O’Donnell repone por cuarta temporada desde mañana en el Centro Cultural de la Cooperación (CCC) su espectáculo «A la izquierda del roble», al que definió como «un homenaje al gran escritor uruguayo Mario Benedetti porque supo interpretar y expresar las esperanzas y los infortunios de nuestros pueblos latinoamericanos”.

O’Donnell, quien en la puesta también funge como actor, subrayó a Télam que “cuando consideramos si tenía sentido reestrenar nos sorprendió la poderosa actualidad de nuestro espectáculo. Tanto que comienza con ‘Defensa de la alegría’, tan necesaria para resistir en estos tiempos oscuros».

El literato y médico en psiquiatría, de 79 años, agregó que Benedetti “también nos habló del amor como nadie. ¿Quién no quiso amar o ser amado con una de sus poesías?».

La puesta cuyo subtítulo es «Recordando a Mario Benedetti», podrá verse desde mañana en ocho únicas funciones que, siempre a las 19 de los viernes, en la Sala Solidaridad del espacio cultural ubicado en Corrientes 1543 y y las entradas se pueden adquirir por www.centrocultural.coop o www.alternativateatral.com/obra59400-a-la-izquierda-del-roble.

El espectáculo presencial es dirigido por Daniel Marcove y tiene en escena, además, a Alejandra Darín, O’Donnell, al músico Sergio Vainikoff y al cantante Marcelo Balsells.

La pata musical del espectáculo suma las canciones que sus poemas inspiraron en músicos como Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Daniel Viglietti y Alberto Favero.

“La cadencia de los poemas de Mario, y la fuerza de su contenido hizo que varios músicos de renombre compusieran canciones”, especificó quien en su tránsito político fue secretario de Cultura de la Nación (1994-1997), senador nacional por la Ciudad de Buenos Aires (1988-1989) y embajador en Bolivia y Panamá, entre otros cargos públicos.

Sobre la puesta que regresa al CCC, continuó O’Donnell: «Compartí la idea de recordar a Mario con el director teatral Daniel Marcove quien ha dirigido varias de mis obras; se entusiasmó y nos pusimos en marcha, incorporamos a la maravillosa Alejandra Darín, quien, más que recitar, se consustancia con la carnadura esencial de cada poema. No puedo evitar emocionarme cuando la escucho”.

“Además de autor -abundó Pacho- cometo la imperdonable osadía de estar en escena, en el papel de un presentador que va desgranando las cuentas de canciones, textos y poesías”.

«Mario era un hombre tímido, reservado, que tenía pudor de su inteligencia, había aprendido a desconfiar. Pero también capaz de humor»

Pacho O’Donnell

Télam: ¿Cuándo fue su conocimiento personal con el poeta?
Pacho O’Donnell: Conocí a Mario Benedetti en la redacción de aquella memorable revista que fue Crisis, dirigida por Eduardo Galeano y financiada por “Fico” Vogelius, quien pagó con su secuestro y años de cautiverio. Mario era un hombre tímido, reservado, que tenía pudor de su inteligencia, había aprendido a desconfiar. Pero también capaz de humor: “Aquel gol que le hizo Maradona a los ingleses con la ayuda de la mano divina, es por ahora la única prueba fiable de la existencia de Dios”, decía. A partir de entonces nos encontramos varias veces, a veces planeadas y otras azarosas. Cuando entraba en confianza su conversación era muy nutricia e impregnada de preguntas y de discretas afirmaciones. Tenía la dorada virtud de la duda intelectual y del respeto por el otro.

T: ¿Cómo vio a Benedetti fuera del ámbito literario?
PO’D: No dudó en comprometerse en contra de las dictaduras latinoamericanas que asolaron nuestros pueblos al amparo de la Operación Cóndor, y ese comprender y expresar esperanzas y desventuras de nuestros humillados lo llevó a trascender mucho más allá de los límites de su amado Uruguay. En nuestro destierro en Madrid durante la ominosa dictadura del Proceso compartimos reuniones de exiliados que accionábamos para que en el exterior se supiera del horror que sucedía del otro lado del mar, en nuestras tierras. Entonces conocí a otro gran uruguayo, Daniel Viglietti, que paseó con Mario un espectáculo maravilloso, ‘A dos voces’, uno de cuyos cuadros reproducimos, que les dio una notoria dimensión internacional.

T: ¿La poesía interpelaba a la situación política?
PO’D: En los 60 y principios de los 70, cuando el cambio social parecía al alcance de la mano muchos y muchas cantábamos el «A desalambrar», de Viglietti, y recitábamos «Un padre nuestro latinoamericano» de Benedetti «(…porque tu reino también está aquí abajo/ metido en los rencores y en el miedo/ en las vacilaciones y en la mugre/ en la desilusión y en la modorra/ en esta ansia de verte pese a todo/ cuando hablaste del rico/ la aguja y el camello/ y te votamos todos/ por unanimidad para la Gloria (…)”.

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